MicroFicción El Dentista

Publicado el 13 de Septiembre en Ficciones peligrosas | Sin comentarios

Ella fue a la consulta para que le pusieran unas resinas. Un sábado por la mañana. Sin mucho entusiasmo. Sin duda la vida no avisa cuando va a mandar algo extraordinario… Difícil le resulta descrirlo. Se vio presa de una experiencia altamente erótica sentada en el sillón, mientras él, con manos de seda, la tocaba… Se percibía una atmósfera densa y ella cedió ante las posibilidades del momento.

Se dejó llevar y se maravillaba de que por primera vez en la historia, una anestesia no le dolía, y que hasta eso, solo porque la tocara, le gustaba. Su sexo latía.



Un domingo de pereza

Publicado el 13 de Septiembre en Diario de Laura | 1 Comentario

Donde el sol nunca fue lo suficientemente contundente como para invitar seriamente a salir. Más bien, estaba tímido y pronto se puso gris. No daba sentimiento de culpa entonces quedarse en casa, dando vueltas a los acontecimientos del fin de semana… riéndose de lo rápido que se puede volver a conectar con la vida y la locura, abriendo una simple puerta.

A mí, que el cuerpo me estaba pidiendo a gritos un poco de adrenalina, como que se me revolvió la cosa aquella…esa que invita a provocar un poco el cambio en la rutina. Una boca y unos ojos y una historia.

Me di el lujo, en medio de mis ajetreados ratos de siestas, comida, lecturas y redes… con música de fondo… de reflexionar incluso y convencerme de esas coincidencias humanas, contradictorias y ciertas.

Pensé cómo podía resultar de seductor el poder. Cómo un hombre poderoso podía ser tan atrayente…Eso de saltarse las normas para ti… de entrar en su mundo por un momento y sentirse especial y única. Había que admitir que por algo había tenido tanto éxito Christian Grey, aún con las diferencias sobre algunos aspectos, en el fondo, toda mujer sueña ser la primera y única de un hombre poderoso, con todas las mujeres a su alcance…



De la saga Al amor de mi vida: Nuestros Aguaceros III

Publicado el 21 de en Cartas peligrosas | 2 Comentarios

El cielo nublado de una tarde cualquiera era el motor que encendía la llama. Aun cuando ese día no estuviera programado que nos viéramos, trasgredíamos las normas y forzábamos ese encuentro. La lluvia era detonadora de nuestra pasión al rojo vivo. La juventud y su inocencia… su energía…

Hace 15 años una tarde como hoy estaría repleta a estas alturas de insinuaciones, de  aquel juego dónde cambiábamos el orden y el número de las cosas que se suelen hacer en días de lluvia. Nos saltaba algo que habíamos construido entre nosotros, uno más de nuestros códigos cursis, esos inventos que yo no paraba de inventar para sentirnos unidos, para hacer creer que no nos separaba un abismo.



Mi seguidor resentido

Publicado el 3 de en Cartas peligrosas | Sin comentarios

Me siento como un cuerpo al que sigilosamente van llenando de dinamita. Como con la cintura dormida, sin percatarme en el momento exacto en que la colocan…Pero sí consciente, de algún modo.

Dejándome llevar por la corriente que desata. Como alguien que se sienta en platea para ver. Una presentación exclusiva, que sin embargo, huele a presentación. A segundo acto. Con un dejo sino de venganza…al menos de lección…de más fuego, de más fuerza…

No quiere algo común…De mi quiere algo exclusivo y especial. Quiere que le escriba como le estoy haciendo ahora…en un gesto de rendición. Depongo mis armas y confío en el enemigo que sutil me quiere hacer entrar en su guarida. Tiene sus condiciones y es preciso acatarlas.

Y me seduce. Porque cuando me lancé a retomar este contacto que ya tiene un año pululando por las redes, enredándonos en la nada, en las frases grandilocuentes y ambiguas…de las que no revelan nada real. Un pequeño aire helado, un seductor indicio de crueldad, de herida… Algo más allá de lo que ven mis ojos, de lo que pueden percibir mis pobres manos que solo anhelan tocarle.



Mi amante epistolar II: He is back

Publicado el 18 de Julio en Diario de Laura | 2 Comentarios

Me encuentra cuando me acerco al precipicio. Llega un momento en que la rutina me puede. Me desajusta, me da claustrofobia. En esos días, regreso agotada de un trabajo de locos y me encuentro un email suyo.

Me hace reír, se me aleja el cansancio y me fascina ese Cyrano que me escribe en escritura automática, tal y como lo pactamos, y es brillante, seductor, sabio y fresco. No nos hemos visto la cara pero sabemos que nos atraemos. Nos gustamos y nos provocamos todo el tiempo. Hablamos descarnadamente de casi todo. 



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