De la saga Al amor de mi vida: Tu olvido

Publicado el 28 de Junio en Cartas peligrosas | Sin comentarios

Mis letras se tallan en el simulado papel de la pantalla y con cada tecla que se hunde ejerzo mi íntimo e innegable derecho a hablar, así, en forma de mensaje en una botella por el río de la nada, el que no desemboca en ninguna parte.

Me siento, respiro. Contemplo los muros que has construido y donde has encerrado tu vida lejos de mí, para que no la vea, para que no pueda percibir ni un murmullo del ruido quedo de su tibieza cotidiana. Intento interpretar nuevamente tu silencio, tu desaparición de la faz de mis días y logro no sucumbir ante esa fosa que puede abrirse en cualquier momento y tragarme.

Arraigo mis pies al suelo y repaso la procesión de dolor que he desandado desde que entendí que nunca podrías ser totalmente mío, y ese ejercicio me permite distanciarme de la posibilidad de volver a buscarte de nuevo.



Dilemas de solterones

Publicado el 23 de Mayo en Diario de Laura | 1 Comentario

Me resulta extremadamente complicado definir cuál es mi postura exacta frente al amor, al romance, a lo que quiero para mí ahora.

La bruma de si perder la libertad o de si intentar a estas alturas desarrollar de nuevo la capacidad de creer, apostar y sacrificar cosas por alguien. Ciertas partes del alma inertes porque los golpes hondos,  cuando salen, dejan una resonancia macabra que hace que se evite a toda costa otro intento de asesinato.

Y entre tanto la soledad. Se cuela un viernes por la noche, aún debajo del cansancio este de una semana intensa. Se posa en esos instantes en los que nos ponemos cómodos y nos damos cuenta de que falta algún cómplice en casa. Que hacer la cena para dos puede ser más divertido y que no está mal un cuerpo tibio y cercano que uno puede sentir suyo nos arrulle el sueño. Quizá también nos haga el amor, suavecito, con la calma de los que no tiene prisa porque pueden repetir cuando quiera.



Al que espero volver a ver algún día

Publicado el 12 de Abril en Cartas peligrosas | 3 Comentarios

De vez en cuando te invoco. Traigo tu recuerdo frente mío y me hundo en él. Eres ese amor al que regreso recurrentemente en mis sueños como un ritual de plenitud. Sé que hemos tenido la ventaja de lo que no tuvo tiempo de corromperse. Pasamos a nuestra historia como los amantes perfectos.

Tú, con tus palabras tan bien dichas, una después de la otra. El tono, el gesto, la cercanía. Tu boca y tus besos. Esos besos que eran capaces de elevarme y lanzarme a la felicidad.

¿Cuántos años tendrás ahora? Vuelvo a hacer el cálculo, de mis escasos 24 de los 37 de los que te avergonzabas, y entiendo algunas cosas. Sobre cómo podías ver la vida desde tu contexto. De cómo yo ira incapaz de mirar la realidad. Incapaz de no hacer nada que no fuera soñarte y latir por ti, y soñar contigo a todas horas, y esperar tus cartas, tus llamadas, nuestro próximo encuentro.

En mi cabeza saltarina no había dudas. Eras mi amor, la pena de tu ausencia era superada con creces por tus ratos de presencia. Mi amante de novela. Mi libro hecho vida. El hombre de mis sueños. Tan hombre a mi lado. Yo, florecida y viva. Ondeando mis piernas bien formadas, mis mini faldas, mis vestidos atrevidos. Mi desenfado veinteañero al andar, al estar. Mis ganas de comerme el mundo, contigo.

Y tan naturalmente tú, ese amor a primera vista. Esa magia. Esa cosa inexplicable que yo recibía con verdadero júbilo, sin requemor ni dudas. Ah! La inocencia. Esa maravillosa ceguera que me permitió columpiarme en tus brazos, creer firmemente en nuestro futuro, sin ningún argumento y porque sí… Cuando solo sentía y creía en el amor.



La sombra imperdonable de las 50 Sombras

Publicado el 15 de en Relaciones peligrosas | 3 Comentarios

Como casi todas las cosas en la vida, sobre 50 Sombras probablemente dijimos apenas cuartas partes de lo que en realidad nos sucedió cuando leímos la trilogía.

Claro que aquí no hablo de aquellas que se dieron cuenta del truco y abandonaron la lectura a las pocas páginas. Esas que tampoco verán la película. Esas, digamos que están a salvo. Me refiero a todas las que sucumbimos ante la seguidilla implacable del best seller, y pasando por alto todas las señales, leímos hasta el desvelo, al menos las dos primeras partes. La tercera hay que decir que fue casi intragable y empalagosa para la mayoría.

Concomitantemente con la lectura, o luego de haberla terminado comenzaron las tertulias. Hablábamos, obvio, desde la superficie. Se escucharon nuestras voces cuando comentamos con las amigas sobre lo inverosímil que era todo: la juventud de Grey y sus millones hechos de forma honesta, de la inocencia de Anastasia y su escasa belleza y lo que había logrado provocar en él. En mi círculo de ese momento no faltaron comentarios sobre lo irritantemente mal escrito que estaba el libro con un vocabulario escaso, cosa absolutamente cierta pero que no ha impedido que haya vendido más que Harry Potter.  ¿Por qué?



Al que me atrae de un modo inexplicable

Publicado el 21 de en Cartas peligrosas | 2 Comentarios

¿Cómo decir sin trasgredir? ¿Cómo expresar algo hermoso y mágico que ocurre, sin traspasar esa línea que separa a los hombres cuyas vidas ya están comprometidas con otra persona?

Lo cierto es que tu presencia me deslumbró. Más de 20 años después me reencuentro con un adulto que dista mucho de aquel adolescente que compartía aula conmigo, que era de los pariguayos que jamás pensé me atraerían,  me resulta magnético.

Un alma que brotaba luz, bondad, fortaleza. Una boca que atinaba en su tono, en sus razonamientos. Quizá no del todo de acuerdo, pero expresados con firmeza. Una sorpresa que me llenó de ilusión, hasta que supe que habías vuelto a casarte. Que no estabas enamorado, que solo aliviabas tu herida y fluías, pero para fines prácticos, seguía siendo lo mismo.



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