Al que espero volver a ver algún día

Publicado el 12 de Abril en Cartas peligrosas | 1 Comentario

De vez en cuando te invoco. Traigo tu recuerdo frente mío y me hundo en él. Eres ese amor al que regreso recurrentemente en mis sueños como un ritual de plenitud. Sé que hemos tenido la ventaja de lo que no tuvo tiempo de corromperse. Pasamos a nuestra historia como los amantes perfectos.

Tú, con tus palabras tan bien dichas, una después de la otra. El tono, el gesto, la cercanía. Tu boca y tus besos. Esos besos que eran capaces de elevarme y lanzarme a la felicidad.

¿Cuántos años tendrás ahora? Vuelvo a hacer el cálculo, de mis escasos 24 de los 37 de los que te avergonzabas, y entiendo algunas cosas. Sobre cómo podías ver la vida desde tu contexto. De cómo yo ira incapaz de mirar la realidad. Incapaz de no hacer nada que no fuera soñarte y latir por ti, y soñar contigo a todas horas, y esperar tus cartas, tus llamadas, nuestro próximo encuentro.

En mi cabeza saltarina no había dudas. Eras mi amor, la pena de tu ausencia era superada con creces por tus ratos de presencia. Mi amante de novela. Mi libro hecho vida. El hombre de mis sueños. Tan hombre a mi lado. Yo, florecida y viva. Ondeando mis piernas bien formadas, mis mini faldas, mis vestidos atrevidos. Mi desenfado veinteañero al andar, al estar. Mis ganas de comerme el mundo, contigo.

Y tan naturalmente tú, ese amor a primera vista. Esa magia. Esa cosa inexplicable que yo recibía con verdadero júbilo, sin requemor ni dudas. Ah! La inocencia. Esa maravillosa ceguera que me permitió columpiarme en tus brazos, creer firmemente en nuestro futuro, sin ningún argumento y porque sí… Cuando solo sentía y creía en el amor.



La sombra imperdonable de las 50 Sombras

Publicado el 15 de en Relaciones peligrosas | 2 Comentarios

Como casi todas las cosas en la vida, sobre 50 Sombras probablemente dijimos apenas cuartas partes de lo que en realidad nos sucedió cuando leímos la trilogía.

Claro que aquí no hablo de aquellas que se dieron cuenta del truco y abandonaron la lectura a las pocas páginas. Esas que tampoco verán la película. Esas, digamos que están a salvo. Me refiero a todas las que sucumbimos ante la seguidilla implacable del best seller, y pasando por alto todas las señales, leímos hasta el desvelo, al menos las dos primeras partes. La tercera hay que decir que fue casi intragable y empalagosa para la mayoría.

Concomitantemente con la lectura, o luego de haberla terminado comenzaron las tertulias. Hablábamos, obvio, desde la superficie. Se escucharon nuestras voces cuando comentamos con las amigas sobre lo inverosímil que era todo: la juventud de Grey y sus millones hechos de forma honesta, de la inocencia de Anastasia y su escasa belleza y lo que había logrado provocar en él. En mi círculo de ese momento no faltaron comentarios sobre lo irritantemente mal escrito que estaba el libro con un vocabulario escaso, cosa absolutamente cierta pero que no ha impedido que haya vendido más que Harry Potter.  ¿Por qué?



Al que me atrae de un modo inexplicable

Publicado el 21 de en Cartas peligrosas | 2 Comentarios

¿Cómo decir sin trasgredir? ¿Cómo expresar algo hermoso y mágico que ocurre, sin traspasar esa línea que separa a los hombres cuyas vidas ya están comprometidas con otra persona?

Lo cierto es que tu presencia me deslumbró. Más de 20 años después me reencuentro con un adulto que dista mucho de aquel adolescente que compartía aula conmigo, que era de los pariguayos que jamás pensé me atraerían,  me resulta magnético.

Un alma que brotaba luz, bondad, fortaleza. Una boca que atinaba en su tono, en sus razonamientos. Quizá no del todo de acuerdo, pero expresados con firmeza. Una sorpresa que me llenó de ilusión, hasta que supe que habías vuelto a casarte. Que no estabas enamorado, que solo aliviabas tu herida y fluías, pero para fines prácticos, seguía siendo lo mismo.



Lo que puede amarrar a un hombre

Publicado el 27 de Diciembre en Diario de Laura | Sin comentarios

Amanecí deseando que se terminen todas las festividades de Fin de Año, con una resaca de muerte, pero en la cabeza y en el cuerpo esa alegría de una mañana posterior a un encuentro especial donde comimos sabroso y compartimos risas y buen rollo hasta las 4 de la mañana.

Entre el primer te de recuperación, y el posterior intento de desayuno, me vinieron los flashes de las conversaciones, de ese grupo de gente nueva que conocí y que me cayó tan bien. Esa gente que oxigena a uno porque le recuerda que no está solo y que de vez en cuando encajamos los que desencajamos del mundo y convertimos la noche y la vida en puntos de encuentros que estimulan.

Por supuesto que lo más exótico de la noche fue la novia china de un amigo del anfitrión. Parecían dos personajes de una película de Woody Allen y de hecho vivían en Nueva York. Ella, china, china, china. De Pekín, bellísima, de rasgos refinados, con cuerpazo. Con esa simpleza con que una oriental puede lucir su serena belleza. Esa profundidad en esos ojos rasgados, de cultura milenaria.



Mi deseo

Publicado el 20 de Diciembre en Relaciones peligrosas | 1 Comentario

Tantos foros y tantas discusiones sobre tantas cosas, y pocos están buscando respuestas a lo que nos está pasando en temas de amor. El amor romántico… ese factor común a todos, porque a todos nos preocupa y nos ocupa pensar en la ausencia o presencia del amor en nuestras vidas. Todos estamos viendo lo mal que anda el tema y no parece llevarnos a sentarnos y preguntarnos qué nos está pasando. ¡Qué nos pasa!

Tenemos cuchumil chats para comunicarnos y lo que nos está pasando es que nos comunicamos fatal. Los hombres parece que se sienten demasiado cómodos con el hecho de no gastar sus minutos, o el automatismo de escribir sin la responsabilidad de escuchar el feedback inmediato del estado de ánimo de la otra persona, parece demasiado llevadero.

Y a mí al menos me pasa que el texto escrito me sigue pareciendo un simple complemento para puntuales circunstancias. Pero leer un “qué pasó”, o algo que amerite una conversación me parece mal educado, torpe, triste.



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