Hay noches que suceden para el recuerdo

Publicado el 27 de Julio en Diario de Laura | Sin comentarios

Hay noches que suceden para el recuerdo. Hay momentos tan deslumbrantes y hermosos, que deben guardarse intactos en ese espacio impreciso entre lo real y lo irreal. Bajo la bruma de un sueño, como un instante robado a los dioses para sentirse extraordinarios, super poderosos, legendarios.

Hay encuentros que la vida recrea como forma de decirnos que siempre puede ser mucho más si nos atrevemos a saltarnos el guión y soltar los miedos. Que si se es valiente, nunca nos arrepentiremos, como dijo el Ché Borges. Que con los años uno aprende que más vale darse el chance de saber a ciencia cierta como es, en lugar de cómo sería.



Al que me conquistó en el desayuno

Publicado el 23 de Julio en Cartas peligrosas | 4 Comentarios

Hoy, mientras desayunaba me venían a la memoria todas las imágenes que habían transcurrido en las últimas 48 horas, desde ese momento en el que me invitaste a bailar hasta que te despedí, a las cinco de la tarde del día siguiente, en la escalera de mi apartamento.



De la saga Al amor de mi vida: Tu olvido

Publicado el 28 de Junio en Cartas peligrosas | 2 Comentarios

Mis letras se tallan en el simulado papel de la pantalla y con cada tecla que se hunde ejerzo mi íntimo e innegable derecho a hablar, así, en forma de mensaje en una botella por el río de la nada, el que no desemboca en ninguna parte.

Me siento, respiro. Contemplo los muros que has construido y donde has encerrado tu vida lejos de mí, para que no la vea, para que no pueda percibir ni un murmullo del ruido quedo de su tibieza cotidiana. Intento interpretar nuevamente tu silencio, tu desaparición de la faz de mis días y logro no sucumbir ante esa fosa que puede abrirse en cualquier momento y tragarme.

Arraigo mis pies al suelo y repaso la procesión de dolor que he desandado desde que entendí que nunca podrías ser totalmente mío, y ese ejercicio me permite distanciarme de la posibilidad de volver a buscarte de nuevo.



Dilemas de solterones

Publicado el 23 de Mayo en Diario de Laura | 1 Comentario

Me resulta extremadamente complicado definir cuál es mi postura exacta frente al amor, al romance, a lo que quiero para mí ahora.

La bruma de si perder la libertad o de si intentar a estas alturas desarrollar de nuevo la capacidad de creer, apostar y sacrificar cosas por alguien. Ciertas partes del alma inertes porque los golpes hondos,  cuando salen, dejan una resonancia macabra que hace que se evite a toda costa otro intento de asesinato.

Y entre tanto la soledad. Se cuela un viernes por la noche, aún debajo del cansancio este de una semana intensa. Se posa en esos instantes en los que nos ponemos cómodos y nos damos cuenta de que falta algún cómplice en casa. Que hacer la cena para dos puede ser más divertido y que no está mal un cuerpo tibio y cercano que uno puede sentir suyo nos arrulle el sueño. Quizá también nos haga el amor, suavecito, con la calma de los que no tiene prisa porque pueden repetir cuando quiera.



Al que espero volver a ver algún día

Publicado el 12 de Abril en Cartas peligrosas | 4 Comentarios

De vez en cuando te invoco. Traigo tu recuerdo frente mío y me hundo en él. Eres ese amor al que regreso recurrentemente en mis sueños como un ritual de plenitud. Sé que hemos tenido la ventaja de lo que no tuvo tiempo de corromperse. Pasamos a nuestra historia como los amantes perfectos.

Tú, con tus palabras tan bien dichas, una después de la otra. El tono, el gesto, la cercanía. Tu boca y tus besos. Esos besos que eran capaces de elevarme y lanzarme a la felicidad.

¿Cuántos años tendrás ahora? Vuelvo a hacer el cálculo, de mis escasos 24 de los 37 de los que te avergonzabas, y entiendo algunas cosas. Sobre cómo podías ver la vida desde tu contexto. De cómo yo ira incapaz de mirar la realidad. Incapaz de no hacer nada que no fuera soñarte y latir por ti, y soñar contigo a todas horas, y esperar tus cartas, tus llamadas, nuestro próximo encuentro.

En mi cabeza saltarina no había dudas. Eras mi amor, la pena de tu ausencia era superada con creces por tus ratos de presencia. Mi amante de novela. Mi libro hecho vida. El hombre de mis sueños. Tan hombre a mi lado. Yo, florecida y viva. Ondeando mis piernas bien formadas, mis mini faldas, mis vestidos atrevidos. Mi desenfado veinteañero al andar, al estar. Mis ganas de comerme el mundo, contigo.

Y tan naturalmente tú, ese amor a primera vista. Esa magia. Esa cosa inexplicable que yo recibía con verdadero júbilo, sin requemor ni dudas. Ah! La inocencia. Esa maravillosa ceguera que me permitió columpiarme en tus brazos, creer firmemente en nuestro futuro, sin ningún argumento y porque sí… Cuando solo sentía y creía en el amor.



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