Al que me atrae de un modo inexplicable

Publicado el 21 de en Cartas peligrosas | 1 Comentario

¿Cómo decir sin trasgredir? ¿Cómo expresar algo hermoso y mágico que ocurre, sin traspasar esa línea que separa a los hombres cuyas vidas ya están comprometidas con otra persona?

Lo cierto es que tu presencia me deslumbró. Más de 20 años después me reencuentro con un adulto que dista mucho de aquel adolescente que compartía aula conmigo, que era de los pariguayos que jamás pensé me atraerían,  me resulta magnético.

Un alma que brotaba luz, bondad, fortaleza. Una boca que atinaba en su tono, en sus razonamientos. Quizá no del todo de acuerdo, pero expresados con firmeza. Una sorpresa que me llenó de ilusión, hasta que supe que habías vuelto a casarte. Que no estabas enamorado, que solo aliviabas tu herida y fluías, pero para fines prácticos, seguía siendo lo mismo.



Lo que puede amarrar a un hombre

Publicado el 27 de Diciembre en Diario de Laura | Sin comentarios

Amanecí deseando que se terminen todas las festividades de Fin de Año, con una resaca de muerte, pero en la cabeza y en el cuerpo esa alegría de una mañana posterior a un encuentro especial donde comimos sabroso y compartimos risas y buen rollo hasta las 4 de la mañana.

Entre el primer te de recuperación, y el posterior intento de desayuno, me vinieron los flashes de las conversaciones, de ese grupo de gente nueva que conocí y que me cayó tan bien. Esa gente que oxigena a uno porque le recuerda que no está solo y que de vez en cuando encajamos los que desencajamos del mundo y convertimos la noche y la vida en puntos de encuentros que estimulan.

Por supuesto que lo más exótico de la noche fue la novia china de un amigo del anfitrión. Parecían dos personajes de una película de Woody Allen y de hecho vivían en Nueva York. Ella, china, china, china. De Pekín, bellísima, de rasgos refinados, con cuerpazo. Con esa simpleza con que una oriental puede lucir su serena belleza. Esa profundidad en esos ojos rasgados, de cultura milenaria.



Mi deseo

Publicado el 20 de Diciembre en Relaciones peligrosas | 1 Comentario

Tantos foros y tantas discusiones sobre tantas cosas, y pocos están buscando respuestas a lo que nos está pasando en temas de amor. El amor romántico… ese factor común a todos, porque a todos nos preocupa y nos ocupa pensar en la ausencia o presencia del amor en nuestras vidas. Todos estamos viendo lo mal que anda el tema y no parece llevarnos a sentarnos y preguntarnos qué nos está pasando. ¡Qué nos pasa!

Tenemos cuchumil chats para comunicarnos y lo que nos está pasando es que nos comunicamos fatal. Los hombres parece que se sienten demasiado cómodos con el hecho de no gastar sus minutos, o el automatismo de escribir sin la responsabilidad de escuchar el feedback inmediato del estado de ánimo de la otra persona, parece demasiado llevadero.

Y a mí al menos me pasa que el texto escrito me sigue pareciendo un simple complemento para puntuales circunstancias. Pero leer un “qué pasó”, o algo que amerite una conversación me parece mal educado, torpe, triste.



Fragmentos de papel 1

Publicado el 4 de Diciembre en Diario de Laura | Sin comentarios

El mundo se divide entre los que aman a un amor imposible, y a su vez, son amores imposibles de sus parejas; y entre aquellos, míticos, que casi nadie en realidad conoce, que se aman por igual el uno al otro.

Supongo que debe ser el ideal que persista. Lo necesita uno. Creer que hay ese algo por perseguir, que un día lo encontraremos. Negarse a pensar que es odo ardor y el resto hastío. Seguir insistiendo en que sí, en que aparecerá. Antes, justo antes e que se termine de zanjar el surco que amenaza con una coraza ura entre de ya no demasiado tiempo.



La verg√ľenza de las casadas con infieles

Publicado el 19 de Noviembre en Relaciones peligrosas | Sin comentarios

Detrás de su gesto señorial, de sus modales naturalmente refinados, de la dignidad de su andar, de la inocencia de sus sonrisas, el rumor acallado de lo que todo el mundo sabe se aposa y provoca un lamentable sentimiento de lástima.

Su tono educado, pausado, jovial, incluso encantador a veces, parece implorar que se olviden los datos, las historias, y que ese hombre que se ve tan dispuesto y exclusivo en ese evento social, que posa con sentido de propiedad la mano en el revés del escote y exhibe con orgullo a “su mujer”,  en ese momento y con su gesto, sirva para borrar las demás imágenes, los demás nombres, los excesos.

Los caballeros, solícitos, se acogen a su código. Están presentas las esposas, las “doñas” de las casas, lo solmene, oficial y sagrado impera, y no es momento de hablar de anécdotas y hacer jugadas. Casi todos con colas para pisarles, casi todos con las mismas razones. Se entienden, se tapan. Lo hablan solo entre los hombres, a las esposas, está claro en las reglas, no se les dice nada.



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